Seleccionar página

Estamos viviendo un “ajuste” de la misión a la situación que estamos viviendo, con incertidumbre, con paciencia, con fragilidad, con desconocimiento de cómo nos encontramos… y a la vez queremos empezar el curso con fuerza, con entusiasmo, con amor… apasionados por la vida, apostando por ella porque experiencias como estas nos hacen valorar más lo esencial.

Necesitamos acercarnos a Jesús que nos cura, nos sostiene, poner en sus manos nuestra fragilidad y a tantas personas que están sufriendo y van a pasarlo mal por todas las consecuencias de esta pandemia.

Necesitamos estar apasionados por la vida, para luchar por la justicia, para que no vuelvan a ser siempre los mismos, los más débiles, los que sufran las peores consecuencias.

Queremos echar una mano, poner nuestro granito de arena para volver a construir la vida, pero una vida diferente, una vida que salga fortalecida y renovada para saborear cada novedad, desde lo pequeño hasta la sorpresa.

Queremos que nuestras manos bendigan, cuiden, liberen, detengan la violencia, rechacen los comportamientos insolidarios… construyan la vida. Demos un “like a la Vida”.

Este año vamos a pedir de forma especial, poder vivir y llenarnos de los valores: paciencia, justicia y amor.

  • La PACIENCIA  es la actitud que nos permite sostener la esperanza en el tiempo. Actitud básica de la pastoral, del pastoralista, de todo educador.
  • La JUSTICIA  Es equidad, integridad, rectitud, santidad, verdad. Es la virtud que nos hace dar a cada cual lo que le corresponde (a Dios, al prójimo, a la comunidad humana).
  • El AMOR es fruto del Espíritu y se expresa en tres modos típicos de la mentalidad bíblica: en el corazón, es decir, en los sentimientos más profundos; en la boca, esto es, en el dialogar; en el acercarse a la gente, en las manos, o sea en la acción.

Desde la fuerza de la imaginación, la creatividad ilimitada, la ecología, el reciclaje, con la propuesta de un canto a la vida a través de un gesto, el arco iris, que quiere ser una reivindicación de la esperanza para promover una Vida con mayúsculas, integral y completa… nos movemos con las manos abiertas, manos que se ofrecen, brazos abiertos dispuestos a darse. El contraste entre las manos que sujetan, aúpan el mundo. Manos de personas que ayudan, que tienen una misión y el encuentro íntimo de la fe, un encuentro que siempre es personal y nos impulsa a la misión, a hacer Iglesia, a ponernos manos a la obra como hizo JESÚS en su realidad.